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Opinión - Manipulación genética

OPINIÓN

Propia

MANIPULACION GENETICA El biólogo alicantino Juan Francisco Martínez Mojica descubrió que las bacterias tienen su propio sistema inmune y con ese hallazgo, que durante años no se le encontró una utilidad práctica, ha hecho que se abra la puerta para la aplicación de un sistema para la manipulación genética. Este biólogo, mientras trabajaba en su tesis doctoral en las salinas de Santa Pola, estudiando como unos microorganismos de las salinas eran capaces de adaptarse a condiciones de vida extrema, descubrió que su genoma tenía unas repeticiones espaciadas a intervalos regulares y de tamaño constante. A partir de ahí y después de muchos estudios, descubrió que se trataba de un sistema inmunológico de las bacterias. A raíz de todo ello, se ha descubierto una herramienta que está revolucionando los laboratorios de todo el mundo. Esta técnica permite cortar y pegar genes a voluntad; es decir, cambiar el destino escrito en el ADN y editar cualquier forma de vida. Lo hace, además, de una forma tan sencilla, económica y eficaz que, en principio, preocupa a sus propios creadores. Su potencial es asombroso y podría mejorar cultivos y hasta resucitar especies extintas. Pero sobre todo tiene un potencial terapéutico con enfermedades tan difíciles de tratar como el cáncer o miles de enfermedades hereditarias. Esto, que naturalmente es una gran noticia para la futura cura de enfermedades al poder cambiar el destino escrito en el ADN de cada persona, no deja de ser a la vez preocupante. Hasta ahora, había otras herramientas para editar genomas, pero eran caras y complejas, lo que ponía freno a su desarrollo. La actual, es una herramienta que es muy fácil de programar, muy eficaz y barata, confirma el biólogo Martínez Mojica, añadiendo que “con ella casi cualquiera podría manipular el ADN” La ciencia que permita mejorar la vida de los seres bienvenida sea, por encima de algunos escrúpulos morales o religiosos. Resulta impensable que se pudiera prohibir el avance de la ciencia respecto a la mejora en la salud, bien sea con tratamientos que corten el avance de la enfermedad o previniendo el desarrollo de la misma. Pero hay que pedir a los poderes públicos un control exhaustivo en la aplicación de la manipulación genética. Su utilización no puede ser abierta a cualquier circunstancia que no sea estrictamente necesaria y bajo un código ético muy bien definido; de lo contrario mucha gente accedería a ella con fines que podrían desequilibrar la raza humana. Igual que se puede manipular el ADN para corregir síndromes graves y enfermedades raras como las mitocondriales, distrofias musculares, cánceres de origen genético como los de colon y mama, también se podría utilizar para mejorar algunos rasgos genéticos del futuro bebé. No se debería consentir un nuevo iluminado que quisiera la eugenesia como los nazis, ni tampoco que sirviera como un nuevo sistema para las clínicas de estética para un cuerpo a la carta.



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