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Opinión - Ignorancia y sectarismo

OPINIÓN

IGNORANCIA Y SECTARISMO Cada cierto tiempo aparecen nuevos frívolos ocupando puestos en la política municipal que aborrecen el estudio de la historia. A veces parece que en nuestro país se unen unos cuantos inventores de la democracia que tienen derecho de patente sobre la misma, de tal modo que sólo aquellos que piensan como ellos son demócratas y los demás son franquistas. Se convierten en dueños del sistema descalificando a todo aquello y a todos aquellos que no piensan como ellos, uniendo ignorancia y sectarismo a partes iguales. Por enésima vez persisten en el empeño de algunos por hacer desaparecer del callejero a personajes de nuestra historia, demostrando la más absoluta falta de ideas para abordar cuestiones verdaderamente trascendentes, por eso se detienen en el cambio de nombres del callejero esta camada de jóvenes antisistema llevados por su fanatismo. Estos censores de la historia no son capaces de comprender que en la mayoría de los casos éstos siguen vivos porque su obra sigue presente. Entre los principales sospechosos a los que hay que depurar, según la izquierda radical, figuran dramaturgos, escritores satíricos, poetas, pintores y hasta toreros, cuyo estigma proviene de haber existido en un contexto histórico culpable, aunque algunos de ellos hubieran muerto antes de que Franco iniciara su enfrentamiento contra la República. De entre la larga lista de elegidos para su defenestración figura Agustín de Foxá, el poeta superdotado para la audacia metafórica y para el epíteto fulgurante; fue un poeta que se negó a cantar el progreso, la colectivización del sentimiento, o la patología sexual y demás asuntos tan del gusto democrático. También fue un articulista glorioso, como cualquiera puede apreciar paseándose por las hemerotecas. El autor de “Madrid, de corte a checa”, la mejor novela que jamás se haya escrito sobre la Guerra Civil, donde se nos cuenta lo que los comunistas hacían en los desmontes de la Casa de Campo y de donde escapó vivo entonces, hay que matarlo ahora una vez muerto, en homenaje a la memoria histórica. Hace unos años una concejal comunista de cultura en Sevilla prohibió un homenaje que habían previsto, con la peregrina excusa de que era un apólogo del franquismo que ejerció como diplomático después de la Guerra Civil. Ejerció como diplomático porque lo era, y lo hizo antes y después de la Guerra Civil, porque representó a la España de la Segunda República en Bucarest. Ignorantes y sectarios. No se conforman con su desaparición muchos de ellos ejecutados literalmente durante aquellos desgraciados años de la Guerra Civil, sino que también los quieren hacer desaparecer de la memoria de las gentes. De viejos y resentidos políticos de antaño podía esperarse esta actitud, como así hicieron, pero de esta nueva generación de populistas no pensábamos que trajeran consigo todas las venganzas demoradas, sino un nuevo aire y una clara intención para dedicarse con ahínco a los más desfavorecidos y a regenerar la política. Pero han venido para hacer creer que la guerra la ganaron los que la perdieron.

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