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Opinión - Farsantes y consentidores

OPINIÓN

FARSANTES Y CONSENTIDORES Era el guion perfecto para un maestro de la cinematografía como fue Luís García Berlanga. Ni él, ni Bardem ni Miguel Mihura están vivos para poder hacerlo, como ocurrió en aquella memorable colaboración que dio lugar a la irrepetible película de “Bienvenido Mister Marshall” en 1952. Seguro que los hechos ocurridos antes, durante y después del pasado día 9 de noviembre, han sido sucesos esperpénticos, surrealistas, y farsantes todos los que han dado lugar a los acontecimientos, así como los figurantes de la misma, que cualquier persona decente, entendiendo por tal la que es respetuosa con la ley, el orden y el sentido común, tiene que sentir una mezcla de humillación y derrota por la crisis de la justicia y del Estado de derecho ante el desafío soberanista. Aunque haya sido una mascarada la romería de independentistas ante unas urnas de cartón, sin censo, sin interventores, sin medidas mínimamente democráticas, en mesas presididas por los propios impulsores de la consulta y que estaría más manipuladas que unas votaciones en Cuba o Venezuela; con un escaso tercio de participación y contando con los votos de jóvenes sin edad de votar, inmigrantes sin empadronar y con votos duplicados y triplicados, nunca debió celebrarse este simulacro de referéndum, porque se ha violado una resolución del Tribunal Constitucional y el Estado tiene medios suficientes para haberlo impedido. Es cierto que por los dirigentes de la parodia se hubiera preferido grabar la intervención de las fuerzas de seguridad, bien de la propia comunidad o de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado; hubiera sido la publicidad hacia el exterior del pueblo sojuzgado por el Imperio, pero no es menos cierto que tan pronto Arturo Mas decidió la celebración de la bufonada, conociéndose la resolución del TC y del Tribunal Supremo, ya se sabía quiénes eran los dirigentes que incitaban a la desobediencia, empezando por el propio Mas, para haber sido llevados ante el juez correspondiente. Tampoco es comprensible la actitud de la Fiscalía y de los jueces de guardia en ese día negándose a retirar las urnas, papeletas, ordenadores y al cierre de los edificios habilitados y la identificación del personal. Ahora pesan sobre sus organizadores y colaboradores los delitos de desobediencia, , prevaricación y malversación de fondos públicos, pero mucho nos tememos que se va a minimizar o modular el ejercicio de la autoridad. Se ha abierto una grieta en nuestro Estado de derecho que, una vez más, aprovecharán los discípulos de Pujol para acrecentar sus ansias independentistas y pedir más dinero al Gobierno, a la vez que se crea una sensación de impunidad muy peligroso ante otras posibles peticiones de consultas. El día 9 de noviembre era una fecha muy señalada y motivo de orgullo para la democracia. Se celebraba el 25 aniversario del derrumbamiento del llamado “muro de la vergüenza”, levantado en Berlín, entre las zonas soviética y del resto de los aliados de la Segunda Guerra Mundial, que sirvió para impedir, con asesinatos incluidos, la huida de ciudadanos alemanes de la zona comunista a la occidental. ¡Menuda diferencia de celebración! Ni siquiera se puede comparar la celebración de la patochada catalana con otra celebración del mismo día y seguramente más importante: era el cumpleaños de Belén Esteban.

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