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Opinión - Cristofobia

OPINIÓN

CRISTOFOBIA Cada vez nos asombra menos el afán que existe de querer quitar a Dios del ámbito público. Parece que se une un afán por imponer una sociedad que dé la espalda a la dimensión religiosa del ser humano con una cierta manía al fenómeno cristiano, lo cual no es nuevo en la historia y siempre ha tenido unas consecuencias nefastas para toda la sociedad, pues Dios es el único garante de la dignidad del hombre frente a todos aquellos que imponen un modelo particular de su visión de la vida. La izquierda española siempre se ha caracterizado por su ensañamiento contra todo símbolo representativo del cristianismo. Del espíritu revanchista y cainita de aquella izquierda española ya se sabía casi todo. Tanto en el plano religioso, donde alardea de un trasnochado anticlericalismo propio de otros tiempos, como en el histórico, especialidad de la casa común de la izquierda cuya obsesión y monotema es ganar la Guerra Civil 75 años después de su conclusión. Ya en el año 2009 llevaron a cabo una campaña para retirar los crucifijos que pudieran encontrarse en las escuelas públicas, aprobándose una proposición no de ley en ese sentido. Siempre han sido contrarios a lo que establece al respecto la Constitución Española y la Ley Orgánica de Libertad Religiosa. El Estado español es aconfesional, pero no entra en conflicto con "las creencias religiosas de la sociedad española", que siguen siendo mayoritariamente cristianas en su variante católica, e intentando ocultar que la religión es el hecho cultural más importante de la historia de España. En España, donde padecemos un anticlericalismo arcaico y virulento, nos superamos día a día, y si alguien pensaba que el cupo de estupidez y ridículo lo habíamos cubierto, comprobamos con estupor la propuesta de Izquierda Unida de hacer desaparecer las capillas de los hospitales públicos andaluces, recordandonos que la Constitución establece que “ninguna confesión tendrá carácter estatal”, pero olvidando que a continuación la misma Constitución precisa que “los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones” Parece inaudita la propuesta, pero no es nueva, ya que la comunista Oltra ya lo propuso en Alicante en el año 2012; pero querer privar a un enfermo o familiar el consuelo de poder rogar por la recuperación del ser querido -porque da esperanza y no hace mal a nadie- es sencillamente grotesco. Los que se oponen, no están impulsando un estado laico, están simplemente en una cruzada personal contra las creencias de la mayoría, en un intento desesperado de ser una izquierda mas transgresora –más progresista dicen ellos- en una loca carrera por ser mas que el otro, esa tormenta mezcla de Venezuela y Cuba con tintes leninistas que les viene por su izquierda.

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