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Opinión - Carrera hacia la muerte

OPINIÓN

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CARRERA HACIA LA MUERTE Resulta pavoroso, con los ejemplos diarios que los medios de comunicación te enseñan, el comprobar con que ligereza tantos jóvenes hablan del consumo habitual de drogas, quitándole importancia a su consumo basándose en algo tan peregrino de que son “drogas blandas”, como cualquier cigarrillo. La Sociedad Científica Española de Estudios sobre el Alcohol, el Alcoholismo y las Otras Toxicomanías, afirma que el consumo de porros, hachís y marihuana puede inducir a un consumo excesivo de alcohol y, por lo tanto, aumenta el riesgo de caer en el alcoholismo. El estudio, publicado en la revista Archives of General Psychiatry, añade que todas las sustancias adictivas actúan directa o indirectamente sobre los mismos circuitos cerebrales y, por tanto, el consumo de una sustancia puede inducir al de otras. Como el riesgo que supone consumir cannabis se percibe como “más bajo” se ha convertido en más permitido por la sociedad pero no por ello sus efectos dejan de ser demoledores en muchos casos. Probablemente muchos consumidores no pasen de este tipo de drogas, pero la realidad es que simplemente es la puerta de entrada a otras mucho más duras y de muy difícil erradicación. Todos conocemos los efectos devastadores que supone el consumo de las drogas sintetizadas y sus múltiples derivados y mezclas para enriquecimiento de sus distribuidores, no solo para el consumidor, sino para su entorno familiar, tanto afectivo como económico. La carrera hacia la muerte de estos pobres diablos se acelera al querer conseguir productos mas fuertes y más baratos, lo que conlleva a que gentes sin escrúpulos hagan compuestos que aceleran el deterioro físico y mental del consumidor. Pero en este infierno en el que se mueve tanta gente, el drama de los adictos sin recursos les lleva, como se ha descubierto recientemente en Sudáfrica, a un método para compartir los efectos entre dos personas con una sola dosis. Es decir, una persona se inyecta la dosis y, una vez inyectada, la otra persona extrae la sangre de la primera y se la inyecta él mismo. Como es de suponer, las consecuencias pueden ser fatales para quienes lo practican, y van desde el contagio de enfermedades como el sida a la muerte por mezclar grupos sanguíneos incompatibles. Por todo ello, cuando desde algunos grupos de influencia o por manifestaciones de personas social o políticamente conocidas se quita importancia al consumo de drogas, se hace un flaco favor a la sociedad y al futuro de muchas personas; pero la prohibición de drogas es, según sus valedores, de reaccionarios y conservadores, pero si el progresismo tiene que ver con el consumo de drogas, muchos tendrían que poner en valor esa palabra.



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