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Opinión - El aliado irrelevante

OPINIÓN

Propia

EL ALIADO IRRELEVANTE Nadie pone en duda, a estas alturas, que los españoles sufrimos la época más nefasta social, política y económicamente durante el mandato de Rodríguez Zapatero. Hasta sus valedores de entonces tuercen el gesto o desvían la conversación cuando se suscita el tema. Es un ex sin sitio, sin ser solicitado por nadie y con una agenda vacía de contenido. Por esto mismo se ofrece para lo que sea con el fin de figurar, para aparentar lo que no es y que, además, no sirve. Durante algún tiempo de su mandato pudimos vivir en la duda, alternar esperanzas y certezas sobre si era tan superficial como parecía. Hoy no queda resquicio alguno por el que justificar su indigencia intelectual. Es difuso, ambiguo, etéreo y vulgar. Es capaz de hablar y no decir absolutamente nada, recorrer las vastas praderas comunes en las que florecen las frases hechas y recolectar manoseados conceptos huecos de contenido alguno. Alguien con bastante sorna lo fotografió en su día cuando dijo aquello de “dice tonterías muy importantes”, en referencia al talante presidencial, hermoso contenedor del vacío absoluto y su tibieza argumental para afrontar asuntos de envergadura. Nunca tiene nada nuevo que decir, pero habla y habla hasta envolver la nada en una nube de palabras vacías; es el ruido del discurso lo que le interesa, la apariencia de estar diciendo algo importante. Pura logomaquia ambigua, imprecisa, hueca, envuelta en el celofán cortés de una expresión preocupada. Para romper su soledad política se ofrece, como si en realidad fuese un estadista, a recomponer asuntos de los que es ajeno y desconocedor; de ahí su ofrecimiento al dictador Maduro para intervenir, en su favor, en el caso de Leopoldo López. No fue a solicitar su liberación, sino a pedir su rendición ante el dictador. A ofrecerle un apaño que le convirtiera ante los ojos de los venezolanos como el conseguidor, cuando en realidad era una trampa para evitar la salida de Maduro del poder. Era una forma de intentar hacer ganar tiempo a Maduro para no celebrar este año el referéndum revocatorio que podría echarle de la presidencia. Ahí estaba su mediación y su interés. Escenografía propagandística y superficialidad simbólica han sido siempre los ejes de su vida política. Es como mínimo un enigma de la antropología humana saber de qué fuente de energía proceden las visiones políticas de Rodríguez Zapatero. La maniobra era para ganar tiempo para el chavismo y buscaba cerrar la válvula constitucional y electoral del revocatorio de Maduro desviando la presión. Pero se encontró con la negativa del líder opositor preso Leopoldo López, a aceptar la oferta que en persona le presentó el expresidente del Gobierno español. Todo un éxito. Es el reflejo de querer buscar siempre un puesto, como en aquella búsqueda nerviosa de su sitio para la foto de la última cumbre de la OTAN en Lisboa en el 2010. Buscaba y buscaba el presidente junto a Sarkozy u Obama sin éxito. Finalmente, uno de los miembros de la organización tuvo que señalarle su sitio en uno de los extremos del grupo. Ese ha sido siempre su destino.



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